viernes, 7 de noviembre de 2014

Explota las compras colectivas por Internet

Cuando compra por Internet, el producto o servicio que adquiere no es toda la satisfacción que obtiene. También está la comodidad del envío a domicilio, la gran variedad de marcas para elegir y sobre todo el saber que consiguió un gran descuento.

Todas estas cualidades distinguen a las compras colectivas por Internet, también llamadas compras con cuponeras, con las cuales la gente busca hacer un consumo inteligente y ahorrar con los descuentos.
Su mecánica es simple: se suscribe a Groupon, Compra colectiva, Clickonero o cualquier sitio online de este tipo. Checa las ofertas disponibles. Cuando encuentra una que le agrade, paga a través del sitio y recibe un cupón. Los descuentos se activan al momento de llegar a un número mínimo de compradores. Si no se llega a esa cantidad, los que ya habían comprado recuperan su dinero.
Para Félix Lulión, CEO de Groupon -una de las cuponeras en México- las principales ventajas ofrecidas a los compradores son tres: la comodidad de comprar en cualquier lugar, los precios bajos y la variedad de productos y servicios ofertados.
Sobre la variedad de artículos ofertados, Guillermo Pérezbolde, vicepresidente de Marketing y Publicidad de la Asociación Mexicana de Internet (Amipci), agrega que: “Incluso se pueden conseguir marcas que la gente no conseguiría en sus lugares habituales de consumo, las llamadas marcas premium o de lujo”, las cuales se hacen más accesibles de este modo para otro tipo de consumidores.
Según datos de Amipci sobre el comercio electrónico en México, hay 45 millones de internautas en México y 29% hace compras online habitualmente. Además, las tres características más valoradas por los compradores internautas son el envío gratis, los descuentos y los meses sin intereses.
Las compras colectivas han crecido rápido en los últimos años, junto con el comercio digital en su conjunto. En el 2013 el comercio electrónico representó 121,600 millones de pesos en el país, un crecimiento de 43% con respecto al 2012, reporta la Amipci.

La confianza es parte importante de las compras colectivas. Esta se desprende de la seguridad, tanto en los datos del comprador como en el pago y el reclamo de garantías.
Sobre el manejo de los datos, Pérezbolde comenta que varias cuponeras poseen el sello de confianza de Amipci. “Las que lo tienen es porque hacen un cuidado de los datos personales de las personas que utilizan sus servicios”, dice.
En la parte del pago, Lulión comenta que para Groupon —de hecho— el nivel de confianza en el uso de tarjetas de crédito y débito, y de medios de pago digitales como PayPal, ha sido clave para el crecimiento de la empresa en México.
Las garantías pueden variar entre las tiendas en línea, mostrando el compromiso de cada una con los compradores. “Nosotros somos los que vendemos el producto al usuario. Si el usuario tiene cualquier problema, por falla o defecto, nos contacta y nosotros actuamos en el proceso de devolución y garantía”, aclara Lulión.
PARA COMPRAR CON CUPONERA
Es simple realizar una compra colectiva; sin embargo, Guillermo Pérezbolde, vicepresidente de Marketing y Publicidad de Amipci, sugiere que primero se debe:
·         Revisar el precio comercial del producto y verificar que realmente le costará más barato, ya que en muchas ocasiones, incluso con los cupones, el producto resulta ser más caro de lo que se vende en tiendas.
·         Checar si le venden un producto nuevo o reconstruido. Un producto reconstruido es aquel que venía con algún defecto, regresó a la fábrica y le hicieron algún acondicionamiento para volverlo a vender. No es un producto realmente nuevo y hay que verificarlo en sus especificaciones.
·         Saber quién dará la garantía en caso de que el producto resulte defectuoso. Ante esto se debe saber hasta dónde llega la responsabilidad de la cuponera y el fabricante. Para los servicios, del mismo modo, hay que saber cómo se procede si no queda satisfecho.
·         Verificar si el producto todavía está en el mercado. Si son productos descontinuados corremos el riesgo de que no haya refacciones. Por muy barato que esté el producto, si no hay refacciones tal vez la inversión no sea tan buena.


CRÉDITO: 

 Javier Rendón González / El Economista

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